Médicos cubanos

Helen es una bebecita de dos meses del municipio de Manzanillo, provincia de Granma, ella aún no sabe hablar (por supuesto) ni caminar (mucho menos); sin embargo, por cosas que suceden en esta vida llegó a Santiago de Cuba como un caso crítico de Covid-19.

Al llegar al Hospital Pediátrico Norte Juan de la Cruz Martínez (más conocido como La Ondi), fue atendida por dos jóvenes doctoras que la cuidaron con mucho esmero y dedicación en la sala de terapia intensiva de esta institución, destinada para atender a los pacientes pediátricos con Sars-CoV-2 de las tres provincias más orientales.

Nayra Fernández Reyes, de 27 años, y Maydelis Deas Benítez, de 28, junto a un grupo de ocho enfermeras, una laboratorista, una pantrista y una auxiliar de limpieza, salvaron la vida de Helen quien tenía, además de PCR positivo, una meningoencefalitis bacteriana, diarreas y neumonía.

“Ese fue nuestro primer caso y más duradero, porque tuvimos otros dos pero rápidamente evolucionaron a mejoría y pasaron a la sala”, comentó Nayra Fernández, residente de segundo año de terapia intensiva pediátrica del Hospital Pediátrico Sur Antonio María Béguez César(conocido como La Colonia) al rememorar el tiempo que estuvo en Zona roja en las primeras semanas de abril.

“Fui voluntaria por mi hospital y allí estuve en la sala de terapia intensiva durante 14 días en los cuales atendimos a tres pacientes y una madre positiva a la Covid-19.

“Por suerte no hubo grandes complicaciones, el caso más complejo fue el de la lactante de dos meses Helen, quien había convulsionado, tenía diarreas y estaba reportada de crítica.

“Los primeros días la especialista Maydelis Deas y todo el equipo estuvimos casi sin dormir vigilándola porque no sabíamos cómo iba a evolucionar”, puntualizó Fernández.

helen2Cumpliendo con el protocolo establecido y el tratamiento adecuado Helen fue mejorando satisfactoriamente hasta que su PCR y el de su mamá salieron negativo.

“Cuando ya estuvo fuera de peligro nos pusimos todos muy contentos, primero porque le salvamos la vida y segundo porque nos puso a prueba como profesionales, demostrando que los jóvenes sí podemos y estamos bien preparados, destacó.

“En lo personal esos días allí me dieron mucha experiencia, porque nunca había trabajado con pacientes con este nuevo coronavirus, tuve además la satisfacción de contribuir a salvarle la vida a la bebé, y de cumplir en todo momento las medidas de bioseguridad, lo que me hace ahora sentirme más preparada.

“El trabajo en la Zona roja al principio da miedo, como todo lo desconocido, pero ya luego se va venciendo porque es lo mismo que hacemos cada día en nuestras salas de terapia, solo ahora con mayor protección debido a la alta contagiosidad de este virus. En todo momento, los que estuvimos allí cumplimos al pie de la letra el procedimiento al punto que ninguno salimos contagiados” especificó.

Elsy María Fonseca Franco, mamá de Helen, agradeció a todo el equipo médico de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCIN) por el amor y la atención que les brindaron a su bebé y a ella: “Gracias a estas mujeres de hierro mi hija de tan solo dos meses y yo somos sobrevivientes a la Covid-19, que tantas vidas le ha cobrado a la humanidad. Hoy siento que más que enfermeras y doctoras encontré una familia que me acogió como una más de sus miembros. Mil veces gracias y las llevaré por siempre en mi corazón”.   

helen3En estos momentos ya Nayra está de regreso a su hogar, con su familia y su niña de dos añitos.

“Separarse de nuestros parientes es difícil pero cuando se sabe que se cumple con la misión de salvar vidas uno se siente satisfecho, porque para eso me gradué, a mi me encanta mi profesión y si tengo que volver a la sala de terapia para atender niños con Covid, sin dudas, nuevamente daré mi paso al frente.

“Cuando uno está en esos momentos ve a los pacientes como hijos, por eso no teníamos tanto miedo, porque veíamos a la lactante tan indefensa que pensábamos: ¿Quién la va a cuidar y salvar si no somos nosotros? no podíamos dejarla morir, porque ella tiene dos meses; no camina; ella no salió a buscar el virus, teníamos que salvar a Helen.  

“Mi consejo para los padres y familias es que cuiden bien a sus niños, que no los dejen salir a la calle si no es necesario, que no los expongan a ese virus, porque es terrible y no cree en edad”, concluyó Fernández.

Así como Nayra, joven doctora, hay cientos de médicos, licenciados, técnicos y personal de servicio que, día tras día, se enfrentan al coronavirus para salvar y arrebatarles a la muerte,  vidas humanas.

Hoy que la situación es compleja y con mayor letalidad, cuidemos a nuestros niños para que historias como la de Helen no se repitan.